El pasado sábado la mañana se presentaba fría.
En los cristales, primero el agua y después la nieve, no dejaban de golpear insistentemente.
Cuando parecía que el desánimo iba a apoderarse de nuestros protagonistas...
Ale, ale, ale, a SUFRIR... y como en todos los trabajos se fuma… Arrocito con leche desde Segovia.
No digo nada, que lo sepáis, que no digo nada, pero os habéis quedado sin la Mari Isa, urge un cambio de turno.
En los cristales, primero el agua y después la nieve, no dejaban de golpear insistentemente.
Cuando parecía que el desánimo iba a apoderarse de nuestros protagonistas...
Ale, ale, ale, a SUFRIR... y como en todos los trabajos se fuma… Arrocito con leche desde Segovia.
No digo nada, que lo sepáis, que no digo nada, pero os habéis quedado sin la Mari Isa, urge un cambio de turno.
A los pocos minutos la fuente presentaba este aspecto, que como imagináis no fue el resultado final. Lo increíble fue que, aun sin querer, fruto de la obligación, respondiendo a órdenes directas, y sólo atendiendo al deber de obediencia la fuente acabó como la patena de una Iglesia el día del primer oficio.
Ahora entendemos tanta insistencia en acabar con el famoso arroz con leche... Sólo, los frutos de la tierra podían desplazar tan soberbio postre. Lo que no entiendo muy bien, y notando que la vajilla es la misma, si primero fue el arroz y después la ensalada, o fue al contrario. Seguramente había dos fuentes iguales, o ¿se aplicó la propiedad conmutativa?
Ale, ale, que nos quedamos con la Tía Isa, que como nieve mucho, y se despierte todavía más su imaginación, tendremos que decir adiós al Método Montignac.
3 comentarios:
Sereis gochos.....
No tendráalguien la recetadel arrozconleche segúnMontignac.
Pregunta a la de Denia que es una experta en el arroz con leche... jeje
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