jueves, 5 de febrero de 2009

50 CASTAÑAS

Lo has conseguido.
Enhorabuena que ya has llegado a las “50 castañas” FELICIDADES
Y lo mejor es que has llegado sin despeinarte. Me hubiera gustado una foto de tu espléndida cabellera, pero no ha sido posible. En fin prosigamos.

Tras días de ayuno.
Tras noches sin dormir.
Tras salvar numerosos obstáculos.
Tras pelearte con el parte y la informática.
Tras descubrir el significado de la globalización.
Por fin lo has conseguido y te has plantado sin querer y con media sonrisa...
Los años van cayendo de manera sucesiva e implacable, sin perdón y sin piedad; pero los cincuenta no son una cifra nada despreciable, el medio siglo es todo un acontecimiento..., la mitad del camino a las tres cifras y hace ya cuarenta del salto a las dos cifras. Que mogollón, pero no te preocupes que hay muchos, y muchas, que te seguimos pisando los talones y al mismo ritmo, que aunque no queramos nos caen a todos de la misma manera y que así sea.

Y como no podía ser de otra manera, y para celebrar tal acontecimiento el famoso tiramisú de Getafe

Rico, rico, ricoooooooooooo, y aunque no tengo una foto del tiramisú entero, debido a la voracidad de los galgos de la guapefe, estos trocitos son una muestra inequívoca de la existencia y exquisitez del pastel.

Para los interesados en imitar tan magna hazaña, va la receta. Estamos preparados para la comparación y la crítica.
Receta del tiramisú getafense, con permiso del autor y para un tiramisú tamaño super.

Ingredientes:

· Un paquete de bizcochos de soletilla, si el paquete es pequeño que sea dos, que hay mucho listo que corriendo saca pegas a todo.

· Una buena taza de café cargadito. La taza por lo menos que sea de las de desayuno, de esas que si te las bebes enteras no te quedan ganas de mojar nada. Los golosones pueden endulzar el café, y los borrachines pueden acompañarlo con unas gotitas de… a gusto del consumidor.

· ¾ de nata para montar, de esa que tiene el 33% de materia grasa. De la que engorda con mirarla.

· Un par de tarrinas de queso mascarpone de esas de 250 cc, o una de 500 cc que viene a ser lo mismo.

· 300 gramos de azúcar, sin importar marca o color.

Paso 1º

Colóquese una capa de bizcochos de soletilla en el molde que vaya a servir de recipiente para la realización del tiramisú, mejor si es rectangular que quedará más bonito.

Paso 2º

Bañe esa primera capa de bizcochos con el café, a su gusto. No parece conveniente el baño excesivo de los chupones.

Paso 3º

Monte la nata y cuando esté crecida agregue un poco del azúcar para que no se baje, mezcle el queso mascarpone y el resto del azúcar al gusto y finalmente únalo a la nata montada. Todo esto con cuidadito de que no se baje nada, que ya se sabe lo mal que se pasa cuando esto sucede.

Paso 4º

Coloque una capa de la crema anterior sobre los bizcochos y a continuación alterne capas de bizcochos empapados en café. Tantas capas como soporte el molde.

Paso 5º

Para finalizar, una capa de la crema de nata, azúcar y mascarpone, sobre la que se podrá espolvorear cacao en polvo con un colador fino.

Paso 6º

Guarde el pastel en el frigorífico y no se olvide de llegarlo al día siguiente a la “guapefe”

Paso 7º

Deposite el pastel sobre la mesa de reuniones de la “guapefe” y verá como agasajan a sus oídos.





Y ahora que cunda el ejemplo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

SUFRIMIENTO

El pasado sábado la mañana se presentaba fría.
En los cristales, primero el agua y después la nieve, no dejaban de golpear insistentemente.
Cuando parecía que el desánimo iba a apoderarse de nuestros protagonistas...
Ale, ale, ale, a SUFRIR... y como en todos los trabajos se fuma… Arrocito con leche desde Segovia.
No digo nada, que lo sepáis, que no digo nada, pero os habéis quedado sin la Mari Isa, urge un cambio de turno.
A los pocos minutos la fuente presentaba este aspecto, que como imagináis no fue el resultado final. Lo increíble fue que, aun sin querer, fruto de la obligación, respondiendo a órdenes directas, y sólo atendiendo al deber de obediencia la fuente acabó como la patena de una Iglesia el día del primer oficio. Ahora entendemos tanta insistencia en acabar con el famoso arroz con leche... Sólo, los frutos de la tierra podían desplazar tan soberbio postre. Lo que no entiendo muy bien, y notando que la vajilla es la misma, si primero fue el arroz y después la ensalada, o fue al contrario. Seguramente había dos fuentes iguales, o ¿se aplicó la propiedad conmutativa?
Ale, ale, que nos quedamos con la Tía Isa, que como nieve mucho, y se despierte todavía más su imaginación, tendremos que decir adiós al Método Montignac.