jueves, 25 de junio de 2009

SINDROMES VS GüELCOMES

El pasado fin de semana, paseando por las laderas del Valle del Tietar, las sensacones se disparan, los síndromes desaparcen, no hay sitio para otra cosa que no sea el aire limpio que llena los pulmones, la tranquilidad y el relajo de la vista. Descansan los ojos, descansan las mentes, decansa hasta ese alma que dicen todos llevamos dentro y que nunca acertamos a indicar donde se encuentra con exactitud, pero que nos trae de cabeza. La verdad es que salí de un pequeño pueblo de Ávila llamado Casillas, de unos 800 habitantes y situado a unos 1.000 metros de altura, rodeado de castaños en la ladera de la Sierra de Gredos. Cogí...¿?, mejor tomé el camino del puerto, donde los castaños se mezclan con pinos y robles para finalmente en el collado dejar paso a los arbustos de altura y una vez en el Puerto: el Valle de Iruelas,Las Cruceras y el pantano de El Burguillo, la Sierra de La Paramera y en el cielo algún pajarraco negro muy negro, que nunca se si son buitres negros o qué pero os aseguro que se ven. A un lado el que llaman el Pico del Mirlo y al otro el Pico de la Pizarra, en definitiva una pasadaaaaaa.
Ya de regreso a Casa de la Mama, tirado en el borde del camino, una sorpresa, un nido vacio, una pequeña vienda sin hipoteca, que ahora sufre un síndrome. ¿Será este el síndrome del nido vacio?

No se, pero me recuerda a la guapefe con la llegada del período estival. Este año a pesar de los nuevos polluelos parece, que empieza a sufrir este síndrome. ¿Ande terminaremos?

Bueno, que sólo era un post de bienvenida a los nuevos polluelos, pero la verdad, como no he tenido la oportunidad de verlos, que los dicho BIENVENIDOS, BIENVENIDOS ….o como diría en perfecto inglés el último pollo que nos dejó GüELCOME, GüELCOME.